Frías mañanas entran, abren puerta a lo desconocido invaden mis emociones parecen amargarlas en ocasiones calmarlas y en otras adorarlas, una extraña forma de presentarse pero si, así aparece.
Muy levemente va adentrándose en un momento de calma que en vuelve al ambiente un despojo de mi existencia humana y el creer llegar a un lugar inesperado que me llena de curiosidad ahí entre los fríos vientos cuantos pueden abrazarlos y quererlos, cuantos encuentran ese lugar mítico pero confiable, cuántos son sanados y dejados ser libres en su naturaleza diaria, cuantos, cuantos, cuantos.
Sintiendo el frio entre mi cuerpo me hace inmune a los caprichos terrenales ahora ya no siento las amargas ataduras y me empiezo a confesar cada vez que el frio gozador emerge.
Frías mañanas que son percibidas por poco tiempo una duración que muchos exigen extinguir y cosa mío o de más para mí el suplicio de ignorar tontos pensamientos y que nunca desaparezca de mí esos momentos.
y susurrando levemente entre mi oído mi subconsciente es atraído por la voz que emana, ah! delicia que disfruta mi mente, mi cuerpo, yo tal vez siendo la única pero es un privilegio serlo si es así honestamente quiero gozarlo en un tiempo incesante.
Inicio de una descomunal aparición entre mí y el espacio que me rodea acapara lo que siento y lo percibe de una manera electrizante, mi cuerpo empieza a reconocer ya ahora acostumbrado esta, si esas frías mañanas ignoradas por todos incluso huidas yo las tomo como el elipse de la inmortalidad yo que lo tomo cuidadosamente y pretendo acariciar su dulzura incomprendida yo solo yo seré la única acaso.
Así que una vez más frías mañanas das paso a mis caminos me das la bienvenida de nuevo y con ese encanto sutil me dedico a apreciarte en todos tus sentidos sea como sea tu para mí, mi consuelo y mi inicio ven ante mí una vez más y llévame a ese encuentro conmigo donde nadie perturba mi estadía, si mis dulces frías mañanas.
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